Acerca del desfile de alebrijes, del fiasco y de la delincuencia
Y todo comenzó con el gran anuncio del desfile de alebrijes en la Ciudad de México. Y cuando se trata de desfiles en el DF, bueno, claro que vale la pena ir como sucedió con el desfile de autos antiguos, como sucede con la caravana coca-cola o los desfiles anuales.
Así que todo estaba puesto, el desfile comenzaría en la Plaza Luis Cabrera y se dirigiría a la Plaza Río de Janeiro, sobre la calle Orizaba. Se suponía que sería a las 7pm. Así que llegamos a la Roma alrededor de las 6:15pm para buscar dónde estacionar el auto. Y como siempre sucede en la Ciudad de México, eso no es tarea fácil. Así que después de casi media hora de andar dando vueltas en busca de un lugar, llegamos a la calle Tabasco y ahí había uno, en el número 143, claro, con todo y bache pero eso sí, lugar marcado para pagar en el parquímetro.
Pagamos para tres horas, hasta las 9:47pm, por si encontrábamos lugar en el Café Toscano, nos gusta mucho ese lugar. Después de dejar el dichoso boletito en el tablero del auto, a la vista de los policías y de cualquier curioso cuyas intenciones se desconocen, nos fuimos hacia la calle Orizaba, por donde pasaría el desfile.
Y como nos basamos en este mapa...
Pensé en mejor caminar hacia la Plaza Río de Janeiro por donde se suponía que entraría el gran desfile, nosotros, tempraneros, estuvimos ahí antes de las 7pm, hora a la que se supone partiría de la Plaza Luis Cabrera.
La gente se vio muy organizada, muchos, al igual que nosotros, esperaron en línea junto a la cerca metálica que protege los jardines de la Plaza Río de Janeiro, otros esperaron en la acera de enfrente, los niños sentados en la banqueta y los adultos de pie. También hubo gente que se puso en el camellón de Orizaba para ver pasar el desfile.
Todo estaba bien, pero los autos seguían pasando por ahí, incluso el Turibús seguía en su recorrido. Y nos dieron las 7 y a lo lejos no se veía nada iluminado y con movimiento, al parecer no había alebrijes todavía... y nos dieron las 7:15... y nos dieron las 7:30 y empezamos a especular acerca del horario, seguíamos viendo hasta donde los árboles nos permitían y no había nada... y nos dieron las 7:45 y por fin logramos ver algo al final, entre troncos de árboles, semáforos, autos estacionados, follaje y cabezas de niños pequeños sobre los hombros de sus padres.
Por fin, algo de movimiento a lo lejos, no parecía acercarse, en realidad parecía sólo estar rotando sobre su eje... y pasaron más minutos y cada vez más gente llegaba al lugar. Por fin dejaron de pasar autos y el desfile de alebrijes llegó, poco después de las 8pm. Vimos el primer alebrije iluminado, pero no se acercó a nosotros, simplemente se detuvo junto al inicio del camellón.
Heeeey, pero el dichoso mapita marcaba que el desfile tenía que entrar a la Plaza Río de Janeiro, pasar a escaso metro y medio de donde estábamos parados desde hacía más de una hora, llegar al centro de la plaza y ahí retornarse por el mismo camino hasta llegar a su inicio.
Pues no, el señor "organizador" del desfile hizo una estupidez: tomó su megáfono y anunció "el desfile ya no va a pasar por ahí, hasta aquí llega, ya vamos de regreso". Lo que sucedió después es una consecuencia más que obvia, toda la gente que estaba parada en las banquetas, los niños sentados y todos los que tenían cámaras corrieron rápidamente por la calle hasta donde estaban los 3 alebrijes que alcanzaron a llegar a la esquina de la calle Orizaba.
Sí, quienes llevábamos tanto tiempo esperando simplemente no obteníamos nuestra recompensa. Pocos minutos después de que el señor "organizador" platicara con uno de los portadores de alebrijes, decidieron caminar un poco por la calle, como para rodear la plaza, pero era ya tanta la gente en la calle, gracias al primer anuncio, que ya no pudieron pasar, así que los alebrijes sólo avanzaron 10 metros, tomamos fotos a 2 alebrijes, a otros dos lejanos y más allá se veían otros dos alebrijes, todo esto mientras el señor "organizador" del megáfono cantaba 1 estrofa acerca de los alebrijes, la repitió y quiso que los niños cantaran con él... no obtuvo el apoyo que quería. No duró más de 20 segundos su muy triste intento, se dio por vencido, apagó el megáfono y perdió mi atención.
Así es, el gran desfile de alebrijes constaba de 6, 6 alebrijes, 6 alebrijes que nunca llegaron al punto de encuentro gracias a la organización del señor "organizador" del megáfono. Toda la gente al ver los alebrijes en la calle y sin dirección alguna, los rodearon para tomar fotos, tomarse fotos con los alebrijes detrás de ellos e incluso para pedir informes.
Lo que valió la pena fueron los alebrijes iluminados, admirar el arte y la imaginación de sus autores, pero el desfile fue un verdadero FIASCO. La impuntualidad, la falta de coordinación, no apegarse al plan, la poca cantidad de alebrijes (6 grandes de 2 metros aprox. y alrededor de 6 pequeños de no más de 50cm) hicieron que fuera una pérdida de tiempo. Esperar más de una hora por un desfile de 6 piezas, no es lo que llamaría una buena relación "esfuerzo/recompensa".
Acerca de esto me queda dar un consejo al señor "organizador" del megáfono: hágale un favor a los artistas y a la humanidad... CAMBIE DE TRABAJO.
Toda esta frustración hizo que mi novia se desesperara y quisiera regresar pronto al auto, nunca le he agradecido tanto su impaciencia. Así que caminamos por las calles entre la gente, no tan rápido como queríamos por tener que estar esquivando, llegamos a la calle Tabasco, donde habíamos estacionado y desde lejos quería ver dónde estaba el auto, vi uno, idéntico pero con la cajuela abierta, así que no podía ser ese, seguíamos acercándonos al auto pero no veía el nuestro, a menos que aquel auto con la cajuela abierta y un tipo sacando la llanta de refacción fuera el nuestro. Al acercarme más pude ver la placa y ¡Oh, sorpresa!, sí, era el nuestro. Maldita sea, what the hell.
Después de la comprobación llegó el subidón de adrenalina y junto con esto, planear a qué parte del cuerpo de este tipo dirigiría mi primer golpe, ¿la cara?, ¿la garganta?, ¿la boca del estómago? Mi actitud no fue sutil ni mucho menos, así que cuando él me vio venir sacó su carta del engaño y tanto mi novia como yo, caímos en la gran mentira. Nos dijo que había sido un operativo policiaco y que habían abierto las cajuelas de los autos. En el momento pensé: "malditos policías".
Con la adrenalina en la sangre y todavía en shock, mi estrés y coraje se dirigieron ahora hacia los policías que estaban en la esquina... al menos eso dijo el "viene viene cuidador de autos" que tenía mi auto abierto, y le creímos que los policías del operativo estaban en la esquina. En lo que yo guardaba mi llanta de refacción, el raterete le dijo a mi novia que iba a ver otro auto que habían abierto "allá atrás", y puso pies en polvorosa y más rápido que Speedy González desapareció del lugar de los hechos.
Así que sí, mi novia y yo corrimos hacia los policías que estaban en la esquina, antes de que se fueran para que me devolvieran mi gato mecánico. Cuando llegamos, no había policías, sólo había un policía en moto que estaba deteniendo la circulación para que el "gran desfile" terminara de regresar, muy amable nos dijo que no, que no había operativo alguno y que por ley los policías no nos podían abrir el auto sin mi consentimiento o sin una orden. Repito, muy amable ese policía.
Así que teniendo la mente más clara y más oxigenada por la carrerita que nos aventamos, jaja, regresamos hacia el auto, acomodé la llanta de refacción y mi novia se dio cuenta de que nuestras cosas estaban en la banqueta. La llave de tuercas, la caja de herramientas, las compras navideñas, todo ahí, tranquilamente esperando por nosotros. Las subimos al auto y nos fuimos a cenar crepas.
Durante el camino y la cena reflexionamos acerca de lo sucedido:
Punto 1: Al dejar el auto en un parquímetro y seguir la regla de poner el dichoso boletito en el tablero, indicamos que regresaríamos no antes de las 9:30pm Es decir, para el ratero lo más lógico es que las personas quieran aprovechar todo el tiempo pagado al parquímetro, por lo tanto, si en el boleto decía hasta las 9:47pm, seguramente regresaríamos como a esa hora.
Punto 2: Como se trataba del gran desfile, era obvio que los dueños de los autos estaríamos distraídos durante todo el gran evento, sin molestar a los ratas de alcantarilla.
Punto 3: Gracias a la desesperación de mi novia, tomamos in fraganti al raterote porque era temprano, alrededor de las 8:30pm y la sorpresa lo asustó (me gusta pensar que mi cara de psicópata energúmeno es lo que realmente hizo que saliera corriendo).
Punto 4: Patético el sistema de parquímetros, cobran también los sábados, no hay policías dando sus rondines para cuidar los autos con boleto. Pésima idea que los boletos tengan la hora de regreso, sólo hace saber a los ratas de cuánto tiempo disponen.
Punto 5: Corrimos con suerte, llegamos en el momento preciso, de haber tardado 2 minutos más nos habrían robado todo, hasta los abrigos del asiento trasero. Suerte también de haberse tratado de un raterete amateur, de haber sido una ratota profesional, nos hubieran baleado ahí mismo.
En conclusión, si van a algún evento de este tipo, siempre quédense en un punto donde puedan seguir viendo su auto.
16:17 | Filed Under De paseo | 0 Comments
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